Un stick, un sueño y una clasificación histórica
Pieza del Mes
Abel Calderón y el sueño que abrió un nuevo camino para el hockey guatemalteco
Existen objetos que trascienden su función original para convertirse en símbolos de esfuerzo, perseverancia y grandeza. Este mes, el Museo del Deporte de Guatemala presenta una pieza que representa uno de los momentos más importantes en la historia del hockey nacional: el stick utilizado por Abel Santos Calderón Cordero durante el Campeonato Clasificatorio a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, celebrado del 3 al 11 de mayo de 2025.
Más que un implemento deportivo, este stick es testigo de una hazaña histórica. Con él, Abel defendió los colores de Guatemala en un torneo que marcó un antes y un después para el hockey sobre césped del país. La Selección Nacional Masculina alcanzó el tercer lugar de la competencia, superando a las selecciones de Jamaica, Bermudas y Panamá, y logrando por primera vez en su historia la clasificación a los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Aquel resultado representó años de trabajo, sacrificio y crecimiento para una disciplina que ha luchado por abrirse espacio en el deporte nacional. Pero también significó la consolidación de una generación de atletas que se negaron a renunciar a sus sueños.
Entre ellos destacó Abel Calderón, quien fue reconocido como Jugador del Torneo, una distinción reservada para quienes logran influir de manera decisiva en el desarrollo de una competencia. Su desempeño sobresaliente, liderazgo dentro de la cancha y capacidad para marcar diferencia en los momentos más importantes lo convirtieron en una de las figuras más destacadas del campeonato.
La historia de Abel es la historia de un joven que encontró en el deporte una oportunidad para crecer, desafiar sus límites y construir un propósito. Nació el 7 de febrero de 2002 en la Ciudad de Guatemala y dio sus primeros pasos en el hockey en 2015, entrenando en las canchas de cemento de San Lucas Sacatepéquez, lugar donde creció y descubrió su pasión por esta disciplina.
Ese mismo año participó en un torneo infantil realizado en el Colegio Inglés Americano, donde obtuvo el tercer lugar. Aunque aquel resultado parecía apenas el inicio de una aventura deportiva, representó la semilla de una trayectoria que con el tiempo lo llevaría a convertirse en uno de los referentes del hockey nacional.
En 2018 inició su primer proceso con la Selección Nacional Sub-18 bajo la dirección del profesor Amaury González. Gracias a su talento y dedicación fue convocado para integrar el equipo que participó en el Pan American Challenge de Guadalajara, México, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. Aquella experiencia internacional fortaleció su carácter competitivo y amplió sus horizontes como atleta.
Con los años, Abel se consolidó como uno de los jugadores más importantes de la Selección Nacional Mayor.
Su técnica individual, velocidad, resistencia física y capacidad para asumir responsabilidades dentro del campo lo han convertido en una pieza fundamental para el equipo. Su crecimiento también le permitió alcanzar un logro significativo para cualquier deportista: obtener su primer patrocinio personal con la reconocida marca de hockey Vlack, un reconocimiento al nivel y potencial que ha demostrado dentro de la disciplina.
La carrera de Abel, continuó sumando éxitos y, en los XII Juegos Deportivos Centroamericanos Guatemala 2025, contribuyó a que la Selección Nacional obtuviera la medalla de plata, reafirmando el crecimiento sostenido del hockey guatemalteco y el compromiso de sus atletas con la excelencia deportiva.
Sin embargo, detrás de cada triunfo existe una filosofía de vida construida a través del esfuerzo diario. Las palabras de Abel reflejan la esencia de su recorrido:
“El hockey despertó en mí una versión competitiva, segura y desafiante a las mayores dificultades. Me gustan los retos que me ofrece, me enseña que con poco se pueden hacer muchas cosas, a valorar cada esfuerzo y disfrutar el sacrificio del equipo en cada entrega. Mientras más gano, me motivo a buscar el próximo objetivo. Me gusta compartir mi experiencia y aprender de todos. Quiero marcar mi nombre con letras de oro en Guatemala.”
Estas palabras revelan los valores que acompañan esta pieza: disciplina, resiliencia, liderazgo, humildad, trabajo en equipo y una inquebrantable búsqueda de la excelencia. Son los mismos valores que han impulsado a generaciones de atletas a representar con orgullo a Guatemala en los escenarios más exigentes.
Hoy, este stick ocupa un lugar especial dentro de la colección del museo porque simboliza mucho más que un campeonato. Representa la determinación de una generación que se atrevió a creer en lo imposible. Representa el esfuerzo de quienes entrenaron durante años sin garantías de reconocimiento, impulsados únicamente por la determinación de defender los colores nacionales.
Cada marca en esta pieza recuerda un pase, una recuperación, una jugada decisiva y un sueño perseguido con convicción.
Esta pieza, es el reflejo de un atleta que convirtió el desafío en motivación y de un equipo que abrió las puertas de una nueva etapa para el hockey guatemalteco.
Más que un stick, esta pieza es un símbolo de perseverancia. Es el testimonio de una conquista histórica y la evidencia de que los grandes logros nacen de la constancia, el amor y la voluntad de nunca dejar de avanzar. En sus manos, Abel Calderón no solo jugó un torneo memorable; ayudó a escribir una página imborrable en la historia del deporte de Guatemala.
Fuente: Asociación de Hockey sobre césped





