Marta Eugenia Centeno de Sajche
Marta Eugenia Centeno de Sajche: una vida dedicada al deporte, al liderazgo y al servicio
La historia deportiva de Marta Eugenia Centeno de Sajche está marcada por la constancia, el liderazgo y una profunda vocación de servicio. Nacida el 19 de marzo de 1960 en la Ciudad de Guatemala, construyó durante dos décadas una trayectoria que la convirtió en una de las figuras destacadas del voleibol guatemalteco y en una mujer pionera dentro de la dirigencia deportiva nacional.
Su vínculo con el deporte comenzó desde la competencia. Durante 20 años fue capitana de la Selección Nacional de Voleibol de Guatemala, una responsabilidad que implicaba mucho más que portar un distintivo: significaba liderar, acompañar y representar a sus compañeras dentro y fuera de la cancha.
Pero Marta no se limitó a una sola disciplina. Alternó el voleibol con el atletismo, demostrando una versatilidad que enriqueció su formación como deportista y amplió su participación en los escenarios internacionales.
Una atleta de dos disciplinas
En los Juegos Centroamericanos de 1986 y 1990, Marta representó a Guatemala tanto en voleibol como en atletismo. Su participación en la edición de 1990, celebrada en territorio guatemalteco, quedó especialmente marcada por sus resultados.
En aquella competencia conquistó medallas de plata en lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y voleibol, demostrando que la preparación, la disciplina y la capacidad de competir en diferentes escenarios podían convivir en una misma atleta.
Sus logros deportivos fueron acompañados por una cualidad que definiría gran parte de su trayectoria: el liderazgo.
Como capitana de la Selección Nacional de Voleibol durante 20 años, Marta aprendió que liderar no consiste únicamente en destacar individualmente, sino en ayudar a que un equipo encuentre su mejor versión.
Del terreno de juego a la dirigencia deportiva
En 2001 llegó el momento de cerrar su etapa como jugadora. Sin embargo, su relación con el deporte estaba lejos de terminar.
Apenas cuatro días después de su retiro, Marta fue elegida vicepresidenta de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG). El paso de atleta a dirigente evidenció una vez más su compromiso con el desarrollo deportivo del país.
Desde 2002 también formó parte de la Comisión Mujer y Deporte del Comité Olímpico Guatemalteco, desde donde continuó vinculada a la promoción de la participación y el desarrollo de las mujeres dentro del movimiento deportivo.
Su trayectoria demuestra que el retiro de una competencia no significa el final de una carrera deportiva. En su caso, representó el inicio de una nueva etapa de servicio, liderazgo y contribución al deporte desde otros espacios.
Reconocimientos a una trayectoria ejemplar
El aporte de Marta al voleibol guatemalteco recibió importantes reconocimientos a lo largo de los años.
En 2012, recibió el Premio Carlos Alfonso Gordillo, considerado el máximo reconocimiento que otorga la Federación Guatemalteca de Voleibol. La distinción reconoció una trayectoria construida durante décadas de entrega al deporte.
Ocho años después, en 2020, su legado alcanzó otro momento trascendental: fue exaltada a la Galería de los Notables del Deporte Guatemalteco, en reconocimiento a su aporte al mejoramiento, cultivo y promoción del deporte, así como al juego limpio y a los valores que contribuyen a la buena convivencia humana.
Este reconocimiento resume buena parte de lo que representa su trayectoria: una carrera que trascendió los resultados para convertirse en un ejemplo de valores, liderazgo y compromiso con el deporte.
Una mujer que abrió caminos
La historia de Marta también trasciende las canchas. Su formación profesional la llevó a convertirse en la primera ingeniera eléctrica egresada de la Universidad Mayor de San Marcos, demostrando que el talento deportivo y la preparación académica pueden avanzar de la mano.
En cada una de sus etapas —como atleta, capitana, dirigente y profesional— dejó una misma enseñanza: los límites pueden superarse cuando existen disciplina, preparación y determinación.
Su vida estuvo además unida a la del también atleta César Sajche, exlanzador de disco y lanzamiento de peso, con quien estuvo casada. César falleció en 2020 a causa de la COVID-19, dejando también una huella en el deporte guatemalteco.
Un legado que permanece
Marta Eugenia Centeno de Sajche representa a una generación de atletas que comprendió el deporte como una escuela de vida. Su historia habla de competencia, pero también de liderazgo; de medallas, pero también de responsabilidad; de logros individuales, pero sobre todo de compromiso colectivo.
Durante 20 años llevó la responsabilidad de ser capitana de la Selección Nacional. Después de retirarse, eligió continuar sirviendo al deporte desde la dirigencia. Y con el paso de los años recibió reconocimientos que confirmaron el valor de una trayectoria dedicada a construir y fortalecer el deporte guatemalteco.
Su legado permanece en cada atleta que entiende que competir también significa respetar, trabajar en equipo, actuar con integridad y abrir camino para quienes vienen detrás.
Marta Centeno no solo representó a Guatemala en la cancha. También ayudó a construir, desde distintos espacios, el deporte que hoy continúa escribiendo su historia.
Fuente: Federación Nacional de Voleibol


Fotografias: Fabiola Gordillo